EL AUTISMO
Es un espectro de trastornos
caracterizados por graves déficits del desarrollo, permanente y
profundo. Afecta la socialización, la comunicación, la imaginación, la planificación y la
reciprocidad emocional, y evidencia conductas repetitivas o inusuales. Los
síntomas, en general, son la incapacidad de interacción social, el aislamiento
y las estereotipias (movimientos incontrolados de alguna extremidad,
generalmente las manos).
Con
el tiempo, la frecuencia de estos trastornos aumenta (las actuales tasas de
incidencia son de alrededor 60 casos por cada 10.000 niños); debido a este
aumento, la vigilancia y evaluación de estrategias para la identificación
temprana, podría permitir un tratamiento precoz y una mejora de los resultados.
Su
origen obedece a una anomalía en las conexiones neuronales que es atribuible,
con frecuencia, a mutaciones genéticas. Sin embargo, este componente
genético no siempre está presente, ya que se ha observado que los trastornos
que sufre una persona autista pueden tener un componente multifactorial, dado
que se ha descrito la implicación de varios factores de riesgo que actúan
juntos.
Los
genes que afectan la maduración sináptica están implicados en el desarrollo de
estos trastornos, lo que da lugar a teorías neurobiológicas que determinan que
el origen del autismo se centra en la conectividad y en los efectos neuronales
fruto de la expresión génica. Hay varios tratamientos pero no todos ellos se
han estudiado adecuadamente. Las mejoras en las estrategias para la
identificación temprana de la enfermedad que utilizan tanto las características
fenotípicas como los marcadores biológicos (por ejemplo, cambios,
electrofisiológicas) podrán mejorar la efectividad de los tratamientos
actuales.
INCIDENCIA
Se
estima que el autismo afecta a cuatro de cada 10 000 personas, dependiendo del
criterio de diagnóstico usado. En Estados Unidos, de cada 150 niños, uno es
diagnosticado con autismo. En el estado de Oregón, se diagnostica que, de cada
88 niños, uno sufre de autismo. Se cree que la incidencia está en aumento, pero
no está claro si se debe a un aumento real de casos o simplemente a un mayor
número de diagnósticos. El autismo afecta cuatro veces más a los hombres que a las mujeres, y se puede encontrar en todo el mundo,
sin importar etnia o cultura.
El
autismo varía grandemente en severidad. Los casos más severos se caracterizan
por una completa ausencia del habla de por vida
y comportamientos extremadamente repetitivos, inusuales, auto dañinos y
agresivos. Este comportamiento puede persistir durante mucho tiempo y es muy
difícil de cambiar, lo cual es un reto enorme para aquellos que deban convivir
con estas personas, atenderlas o educarlas. Las formas más leves de autismo
(típicamente, "autismo de alto rendimiento") pueden ser casi
imperceptibles y suelen confundirse con la timidez, falta de atención o excentricidad. Cabe notar que una
persona autista puede ser de alto funcionamiento en ciertas áreas y de bajo
funcionamiento en otras. Por ejemplo, existen personas autistas que carecen de habla
pero pueden comunicarse por escrito muy elocuentemente.
HISTORIA
La
palabra autismo, del griego auto-, de autós, ¨propio, uno mismo¨, fue utilizada por primera vez por el
psiquiatra suizo Eugene Bleuler en un tomo
del American Journal of Insanity,
en 1912.
La
clasificación médica del autismo no ocurrió hasta 1943,
cuando el Dr. Leo Kanner, del Hospital John Hopkins,
estudió a un grupo de 11 niños e introdujo la caracterización autismo infantil temprano. Al mismo
tiempo un científico austríaco, el Dr. Hans Asperger, utilizó coincidentemente el término psicopatía autista en niños que
exhibían características similares. El trabajo del Dr. Asperger, sin embargo,
no fue reconocido hasta 1981 (por medio de Lorna Wing), debido principalmente a que fue escrito en alemán.
Las
interpretaciones del comportamiento de los grupos observados por Kanner y
Asperger fueron distintas. Kanner reportó que 3 de los 11 niños no hablaban y
los demás no utilizaban las capacidades lingüísticas que poseían. También notó
un comportamiento auto-estimulatorio y "extraños" movimientos en
aquellos niños.
Por
su lado, Asperger notó, más bien, sus intereses intensos e inusuales, su
repetitividad de rutinas y su apego a ciertos objetos, lo cual era muy
diferente al autismo de alto rendimiento, ya que en el experimento de Asperger
todos hablaban. Indicó que algunos de estos niños hablaban como "pequeños
profesores" acerca de su área de interés, y propuso la teoría de que para
tener éxito en las ciencias y el arte uno debía tener cierto nivel de autismo.
Aunque
tanto Hans Asperger como Leo Kanner posiblemente observaron la misma condición, sus
diferentes interpretaciones llevaron a la formulación del síndrome de Asperger
(término utilizado por Lorna Wing en una publicación en 1981), lo
que lo diferenciaba al autismo de
Kanner.
CARACTERÍSTICAS
a. Trastorno importante en muchas
conductas de relación no verbal, como la mirada a los ojos, la expresión
facial, las posturas corporales y los gestos para regular la interacción
social.
b. Ausencia de conductas espontáneas
encaminadas a compartir placeres, intereses o logros con otras personas (por
ejemplo, de conductas de señalar o mostrar objetos de interés).
c. Falta de reciprocidad social o
emocional.
d. Retraso o ausencia completa de
desarrollo del lenguaje oral (que no se intenta compensar con medios
alternativos de comunicación, como los gestos o mímica).
e. Preocupación excesiva por un foco
de interés (o varios) restringido y estereotipado, anormal por su intensidad o
contenido.

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